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jueves, 5 de febrero de 2009

NORMAS BÁSICAS DE ACTUACION


NORMAS BÁSICAS DE ACTUACIÓN
Objetivos del tema
1. Conocer las normas de tráfico referentes al Transporte Sanitario Urgente.
2. Saber interpretar con rapidez y seguridad los planos de carretera y callejeros.
3. Conocer las normas de seguridad en el trabajo.
Palabras clave
- Vehículo prioritario
- Luces
- Sirenas
- Mapas
4.1. CONDUCCIÓN EN SITUACIONES DE URGENCIA
4.1.1. Definición de vehículos prioritarios
Tendrán el carácter de vehículos prioritarios aquellos que por su naturaleza o por la urgencia de los servicios a los que están destinados necesitan preferencia de paso para cumplir mejor con sus objetivos. A la hora de la edición de este manual, se aprobaba el cambio del color de los rotativos por azules al igual que los de policía.
Los vehículos de:
• Policía.
• Extinción de incendios.
• Protección Civil y salvamento.
• Asistencia sanitaria, pública o privada.
Sólo pueden hacer uso de los privilegios cuando circulen en servicio urgente y los conductores adviertan su presencia mediante la utilización simultánea de la señal luminosa y de la señal acústica especial (sirena) (68.2 y 112, Reglamento General de Circulación, RGC).
Como excepción, deben utilizar la señal luminosa aisladamente cuando la omisión de la señal acústica no entrañe peligro alguno para los demás usuarios.
Los automóviles de asistencia sanitaria, destinados a circular en servicio urgente, comprenden a las ambulancias y en su caso, a otros automóviles que tengan por fin permanente y único el transporte, en casos de especial urgencia, de personal médico y sanitario o de instrumentos y elementos de imprescindible y urgentísima utilización; circunstancia aquella que deberá acreditarse ante las Jefaturas Provinciales de Tráfico, salvo si se trata de ambulancias, mediante certificación expedida por los ayuntamientos u otros organismos.
4.1.2. Facultades de los conductores
• Deberán observar las normas de circulación, si bien, a condición de haberse cerciorado de que no ponen en peligro a ningún usuario de la vía, podrán dejar de cumplir bajo su exclusiva responsabilidad las normas relativas a la circulación de vehículos en general, elementos de seguridad, peatones y circulación de animales, salvo las órdenes y señales de los agentes, que son siempre de obligado cumplimiento (68.1, RGC).
• Tendrán prioridad de paso sobre los demás vehículos y otros usuarios de la vía, cuando se hallen en servicio de urgencia. Podrán circular por encima de los límites de velocidad y estarán exentos de cumplir otras normas o señales, salvo las señales de los agentes (67.1, RGC).
• Harán uso ponderado de su régimen especial únicamente cuando circulen en servicio urgente y cuidarán de no vulnerar la prioridad de paso en las intersecciones de vías o las señales de los semáforos, sin antes adoptar extremadas precauciones, hasta cerciorarse de que no existe riesgo de atropello a peatones y de que los conductores de otros vehículos han detenido su marcha o se disponen a facilitar la suya (67.2, RGC).
• Excepcionalmente, cuando circulen por autopista o autovía en servicio urgente y no comprometan la seguridad de ningún usuario podrán dar media vuelta o marcha atrás, circular en sentido contrario, siempre que lo hagan por el arcén, o penetrar en la mediana o en los pasos transversales de la misma (68.1, RGC).
• Cuando en una vía se estén efectuando obras de reparación, siempre que sea posible efectuarlo
sin peligro ni daño para la obra, se permitirá el paso por el tramo en reparación a los vehículos prioritarios que circulen en servicio urgente y cuyos conductores lo adviertan mediante el uso de la correspondiente señalización (60.3, RGC).
• Como peculiaridad de los vehículos de transporte sanitario, se prohíbe fumar en los destinados al transporte de enfermos.
• Los ocupantes o servidores de los vehículos de los servicios de urgencia podrán circular a pie por
las autopistas y autovías siempre que sea estrictamente indispensable para la prestación del correspondiente servicio y adopten las medidas oportunas para no comprometer la seguridad de ningún usuario (125.3, RGC).
4.1.3. Comportamiento de los demás conductores
Tan pronto perciban las señales especiales que anuncien la proximidad de un vehículo prioritario, los demás conductores adoptarán las medidas adecuadas, según las circunstancias del momento y
lugar para facilitarles el paso, apartándose normalmente a su derecha o deteniéndose si fuera preciso (69, RGC).
4.1.4. Comportamiento de los demás usuarios
Los peatones, al percatarse de las señales ópticas y acústicas de los vehículos prioritarios despejarán la calzada y permanecerán en los refugios o zonas peatonales (122.7, RGC).
4.1.5. Elección de la ruta apropiada
A pesar de que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta, no siempre es ésta el camino más rápido para llegar a un destino. La rapidez está influenciada no sólo por las características de la propia calzada sino también por la fluidez del tráfico en cada momento.
Los factores que pueden influir en el tiempo que se tarda en llegar a un punto son los siguientes:
• Día de la semana
De lunes a viernes las rutas con mayor densidad de tráfico son las relacionadas con las zonas industriales, los colegios, áreas de servicios, etc. Los sábados se modifica el flujo del tráfico creado por los trabajadores, pero aumenta el que se relaciona con las compras en centros comerciales y con las salidas de fin de semana a zonas de la periferia. El domingo el tráfico es escaso en las primeras horas del día pero puede aumentar mucho a última hora de la tarde con el regreso tras la salida del fin de semana. Durante el fin de semana pueden existir puntos de tráfico conflictivos relacionados con conciertos, cines, fútbol, teatro, otros espectáculos, etc.
• Hora del día
Por las mañanas con la entrada en los centros de trabajo, los colegios, los camiones de reparto, hay una gran densidad de tráfico, que disminuye mucho en las horas intermedias. El mediodía y la tarde suelen ser momentos conflictivos.
• Estación del año
Largas colas de fin de semana en la época estival, sobre todo en zonas de playa o montaña muy concurridas.
• Estado de la calzada y tipo de carretera
Especial consideración a las carreteras con firme en mal estado, trazado sinuoso, estrechez de la vía. Un punto importante son también las zonas de obras, sobre todo cuando se realizan sobre una carretera que se tiene que seguir utilizando a pesar de las obras.
• Condiciones climatológicas
La lluvia, niebla, heladas, nieve..., dificultan la conducción, haciendo el trazado más inestable y dificultando la visibilidad. Además, los accidentes de tráfico aumentan con las malas condiciones climatológicas.
• Particulares de cada zona
Pueden ser condiciones que están siempre presentes o que aparecen puntualmente en una determinada fecha, pero que nosotros deberemos considerar en el desarrollo de nuestra actividad diaria.
4.1.6. Principales causas de accidentes en ambulancias
Las ambulancias, al igual que cualquier otro vehículo, no están exentas de los riesgos de accidentes.


La mayoría de las causas, son comunes a otros vehículos:
• Alta velocidad.
• Falta de conocimiento del vehículo.
• Malas condiciones climatológicas.
• Malas condiciones de la carretera.
• Inferioridad de condiciones del conductor: ingesta medicamentosa, no haber dormido lo suficiente, ingesta alcohólica,...
• Desconocimiento de la carretera.
• No mantener la distancia de seguridad.
Hay algunas causas específicas de los vehículos de urgencia:
• Influencia psicológica de las sirenas: este ruido puede volver a los conductores más agresivos, pueden disminuir o anular la capacidad de respuesta y disminuir la prudencia durante la conducción.
• No realizar una conducción a la defensiva: los conductores de los vehículos de urgencia sobrestiman las señales luminosas y acústicas de su vehículo, creyendo que todo el mundo les ve y se retirarán permitiéndoles fácilmente el paso.
• Hacer caso omiso de algunas normas de circulación: los vehículos de urgencia realizan maniobras contrarias a las normas de circulación, con la tolerancia implícita de los agentes de circulación. Esto no elimina el peligro que dichas acciones conllevan. Circular por direcciones prohibidas, pasar los semáforos en rojo e invadir los carriles contrarios son los accidentes más habituales.
4.2. SEÑALES ACÚSTICAS Y LUMINOSAS
Habitualmente se hace un uso inadecuado de las señales de advertencia, tanto de las señales acústicas, como de las luminosas. Su única función es pedir a los conductores de otros vehículos que no interfieran el paso de las ambulancias, pero esto no implica que el camino quede totalmente libre de vehículos para el paso de la ambulancia.
4.2.1. Sirenas
Las ambulancias cuentan con varios sonidos de sirena:
• S 1.- Sonido bitonal: para marcha ordinaria.
• S 2.- Multitonal de modulado rápido: para intersecciones o lugares peligrosos.
• S 3.- Sonido multitonal sirena ascendente-descendente para alternar en marcha ordinaria.
• Manual: Aviso multitonal.
A la hora de utilizar una sirena como señal acústica hay que tener en cuenta lo siguiente:
• El sonido de la sirena puede afectar al conductor de la ambulancia, aumentando peligrosamente la velocidad a la que conduce (se ha comprobado que el aumento de velocidad puede ser de hasta 25 km/hora).
• Se deberá tener en cuenta que no todos los conductores reaccionan de la misma manera ante una sirena de una ambulancia. Algunos reaccionan inmediatamente a su sonido, aunque no siempre de la manera más adecuada, y en cambio otros se muestran totalmente indiferentes a su escucha.
• El sonido de las sirenas puede estar amortiguado por árboles, edificios, radios de los coches, truenos, lluvia intensa, obras en la calzada, etc.
Existen por todo lo anterior unas normas básicas a tener en cuenta:
• La sirena alerta de nuestra presencia, pero no debemos depender nunca de ella.
• No debemos usar la sirena si no es imprescindible.
• La usaremos preferentemente en los cruces.
• En los adelantamientos avisaremos de nuestra presencia con un toque breve.
• Debemos evitar entrar con las sirenas conectadas en los recintos hospitalarios.
• Por la noche evitaremos su uso, salvo que sea absolutamente imprescindible avisar de nuestra presencia.


4.2.2. Luces
Cuando se realiza un servicio de urgencia, deben emplearse todas las señales luminosas de que disponemos, incluso las luces ordinarias de carretera. Una vez finalizado el servicio, de regreso a base, no se debe hacer uso de las señales de advertencia.
Cuando se realiza un servicio de urgencia, nunca deben apagarse las luces de emergencia mientras la ambulancia está detenida en el lugar del accidente ya que esta es una buena forma de señalizar el punto.



4.3. PLANOS DE CARRETERA Y VÍAS DE COMUNICACIÓN
Generalmente una ambulancia que realiza transporte urgente se va a mover en un área geográfica determinada. Ocasionalmente este vehículo tendrá que moverse fuera de su zona de influencia, pero esto no será lo habitual. Aún así, cada vehículo portará mapas de su zona de cobertura, mapa de carreteras de toda la zona operativa y en las poblaciones urbanas, un callejero actualizado.
Además de llevarlos en la ambulancia, deberemos saber interpretarlo, ya que de nada nos servirá tenerlo si no lo sabemos consultar.
Para leer un plano o mapa debemos conocer unos conceptos básicos.
• Escala
Es la relación existente entre la medida gráfica del dibujo y la real del terreno. Pueden ser diversas
las medias utilizadas. Las más frecuentes son la escala 1:25.000 y la 1:10.000. En la primera un cm en el mapa (o la medida que el mapa nos indique) se corresponde con 25.000 cm en la realidad y en la segunda un cm del mapa se corresponde con 10.000 cm en la realidad. Existen medidores específicos (escalímetros) que nos transforman la distancia entre dos puntos en el mapa en la distancia existente en la realidad.
• Orientación
Es la forma de relacionar la posición del mapa con respecto a los puntos cardinales. En los mapas, normalmente se señala la dirección NORTE mediante una flecha con la letra N o con cualquier otro tipo de anotación. Si no aparece indicación de la orientación, se sobreentiende que está orientado al norte en la posición normal de lectura del plano.
• Signos convencionales
Son signos o abreviaturas que aparecen en los mapas para evitar leyendas muy extensas. Esta interpretación suele ser común a la mayoría de los mapas, pero en general cada mapa trae al margen una relación de todos los signos y símbolos empleados con su significado.
• Curvas de nivel
Se utilizan para representar el relieve de terreno. Pueden representarse con una clave de colores que consta en el mapa en el que cada color o intensidades diferentes de un mismo color representan distintas altitudes sobre el nivel del mar, o pueden reflejarse números con estas altitudes.












4.3.1. Planos o mapas más habituales
Mapas de carreteras
En cada vehículo se llevará un mapa de carreteras de toda la zona operante y de zonas urbanas proximas, en el caso de Menorca, esta será en toda su totalidad.
Es importante llevar un mapa actualizado periódicamente con los nuevos trazados de carreteras. Las carreteras en el mapa vienen señalizadas con letras (C de comarcal, N de nacional, L de local, A de autopista o autovía) y números (VI, 506, 9,...).
Según su categoría se representan con un color diferente.
Mapas de localidades
Suelen estar cuadriculados con un índice que facilita la búsqueda de un punto concreto. Cada cuadrícula se identifica con una letra y un número.
Callejeros
Conjunto de todas las calles de una ciudad y su representación en el mapa. Tienen un índice alfabético con el nombre de todas las calles, y al lado el número y la letra de la cuadrícula del mapa en la que se encuentra dicha calle.


4.4. CONDICIONES PSICO-FÍSICAS DE LA CONDUCCIÓN
Toda persona que conduzca un vehículo deberá estar en óptimas condiciones psico-físicas para la conducción.
Estas condiciones se extremarán en los vehículos de urgencia.
Será necesario tener en cuenta algunas situaciones que son incompatibles con una adecuada conducción, y que pueden poner en peligro la vida, no sólo de las personas que vayan en la ambulancia, sino la de pasajeros de otros vehículos, peatones, etc.
• Número de horas excesivo al volante: es necesario respetar un horario de trabajo adecuado, ya que de lo contrario el cansancio hará disminuir los reflejos durante la conducción.
• Haber dormido poco o mal; no digamos cuando no se ha dormido nada.
• Ingesta de ciertos medicamentos que interaccionan con el sistema nervioso, disminuyendo los reflejos y la atención al volante. Está totalmente prohibido conducir vehículos cuando se están tomando estos medicamentos. En caso de duda se debe consultar siempre al profesional que nos prescribe la medicación.
• Ingesta de bebidas alcohólicas: algunos conductores piensan que no pasa nada por conducir después de haber tomado alguna bebida alcohólica, sin darse cuenta que sus reflejos y capacidad de acción y reacción estarán disminuidos. La tasa máxima de alcohol permitida a los conductores
de vehículos destinados al transporte de viajeros, servicio público, escolar, o de vehículos en servicio de urgencia es en la actualidad de 0,3 g/l en sangre o de 0,15 mg/l en aire espirado (BOE 16/07/94), aunque por parte de la UTE TSB esta obliga esta tasa sea de cero, como parte y norma laboral interna.
• Consumo de drogas por cualquier vía (ingestión, inhalación, inyección). Están totalmente proscritas en la conducción de vehículos.
• Padecimientos físicos o psíquicos: en general las enfermedades y estados convalecientes disminuyen nuestra capacidad de atención, disminuyen nuestros reflejos y aumentan el tiempo de reacción.
• Algunas situaciones nos pueden producir mareos que pueden llegar incluso al síncope cuando nos encontramos al volante: hipoglucemia (por pasar muchas horas sin ingesta de alimentos), hipotensión...
Cuando estemos al volante de una ambulancia y nos encontremos mal, lo primero que haremos será parar en el arcén y a continuación comunicar esta situación a la Central de Coordinación del 061 que dará las indicaciones precisas y enviará ayuda en caso de ser necesaria.




Resumen
Se consideran vehículos prioritarios aquellos que por su naturaleza o por la urgencia de los servicios a los que están destinados necesitan preferencia de paso para cumplir mejor con sus objetivos. Sólo podrán hacer uso de los privilegios cuando circulen en servicio urgente, debiendo advertir de su presencia mediante la señal luminosa y acústica, aunque pueden usar solamente la señal luminosa cuando la omisión de la señal acústica no entrañe peligro para el resto de los usuarios.
Los conductores de los vehículos prioritarios podrán, bajo su exclusiva responsabilidad, dejar de
cumplir las normas de circulación, salvo las señales de los agentes que son de obligado cumplimiento.
Cuando conducimos una ambulancia hemos de elegir la ruta más apropiada en función del día de la semana, hora del día, estación del año, estado de la calzada, tipo de carretera y condiciones climatológicas.
Al igual que cualquier otro vehículo, las ambulancias no están exentas de sufrir un accidente de circulación por causas comunes con el resto de los vehículos (alta velocidad, desconocimiento del vehículo, malas condiciones climatológicas, malas condiciones de las carreteras, no respetar la normativa de tráfico vigente…).
Hay además unas causas específicas de accidentes de los vehículos de urgencia: aumento de la agresividad de los conductores por influencia de las sirenas, disminución de la prudencia a la hora de la conducción, sobrestimar las señales luminosas y acústicas, hacer caso omiso de las normas de circulación.
Hemos de tener en cuenta una serie de normas básicas a la hora de usar las sirenas: no se usarán si no es imprescindible, uso preferente en los cruces, evitar su uso en los recintos hospitalarios y durante la noche, avisar con un toque breve en los adelantamientos. En cuanto a las luces, en los servicios de urgencia emplearemos todas las señales luminosas de las que disponemos, incluso las ordinarias de carretera; nunca apagaremos las luces de emergencia mientras tenemos la ambulancia detenida en el lugar del accidente.
Es necesario saber interpretar los mapas y planos de carreteras que llevamos en la ambulancia ya que puede ser necesario su consulta en un servicio.
Todas las personas que conducen una ambulancia deberán estar en óptimas condiciones psico-físicas.
Hemos de tener en cuenta algunas situaciones que son incompatibles con una adecuada conducción:
número de horas excesivas al volante, no haber dormido lo suficiente, ingesta de medicamentos que disminuyen los reflejos y la atención al volante, consumo de drogas, incluido el alcohol (tasa máxima de alcohol permitida a los conductores de ambulancias es de 0,3 g/l en sangre o de 0,15 mg/l en aire espirado).

TRANSPORTE DE ENFERMOS


TRANSPORTE DE ENFERMOS
Objetivos del tema
1. Conocer los aspectos básicos de la fisiopatología del transporte sanitario.
2. Conocer los medios más utilizados de transporte y sus indicaciones.
3. Preparar la ambulancia para la realización del transporte sanitario.
4. Seleccionar la posición básica para realizar el traslado según patología.
5. Sistemática que debe seguirse para realizar un transporte sanitario urgente y transferencia del
paciente.
Palabras clave
- Fisiopatología del transporte sanitario
- Aceleración-desaceleración
- Posiciones de transporte
3.1. FISIOPATOLOGÍA DEL TRANSPORTE SANITARIO
El transporte sanitario puede ser:
_Terrestre: ambulancias de soporte vital básico, ambulancias de soporte vital avanzado, ambulancias no asistenciales y vehículos de transporte colectivo.
_ Aéreo: aviones presurizados o no, así como distintos tipos de helicópteros.
_ Marítimo: barcos sanitarios.
Además del fuerte impacto psicológico en los pacientes conscientes y de la posibilidad de mareo, durante el transporte sanitario hay elementos externos que van a actuar sobre el paciente, el personal que le atiende e incluso el material utilizado, incluyendo la influencia de la altura, la climatología, los ruidos, las vibraciones, los cambios en la atracción gravitatoria y la velocidad. Estos factores tendrían poca o nula influencia en una persona sana, pero en las personas enfermas o lesionadas se producirán cambios fisiológicos que pueden determinar un agravamiento de su estado.
3.1.1. Transporte terrestre
Un paciente que está siendo trasladado en ambulancia se ve influenciado por:
• Fuerzas
• Vibraciones
• Temperatura que repercutirán sobre su estado de diferentes maneras.
Fuerzas
En un vehículo que se mueve a una velocidad no constante, el paciente se ve sometido a la acción de las siguientes fuerzas:
• Fuerzas de gravedad.
• Fuerzas de aceleración lineal y angular.
• Fuerzas de desaceleración lineal y angular.
• Fuerzas de aceleración transversa.
Como resultado de la actuación de estas fuerzas, sobre el paciente aparecen fuerzas de inercia que son proporcionales a su masa y de sentido contrario a las del desplazamiento del móvil, que se experimentarán como cambios en la velocidad y en la dirección y provocarán modificaciones en la presión hidrostática, con estimulación de diferentes receptores que a su vez ocasionarán cambios fisiológicos. Todas estas modificaciones serán proporcionales a la intensidad, duración y dirección de la aceleración/desaceleración.
La aceleración - desaceleración produce cambios circulatorios. Si un paciente es sometido a una aceleración en sentido longitudinal de cabeza a pies, la sangre tenderá a acumularse en la parte distal del cuerpo, sucediendo lo contrario en la desaceleración. Estos cambios circulatorios intentarán ser compensados mediante reflejos vasomotores. La aceleración y sobre todo la desaceleración podrán aumentar también la presión intracraneal, así como variaciones en el gasto cardíaco.
+ Ax hacia delante Gz +
– Ax hacia atrás Gz –
+ Ay hacia la derecha Gy –
– Ay hacia la izquierda Gy +
+ Az hacia abajo Gz –
– Az hacia arriba Gz +
Obsérvese la identidad en las aceleraciones lineales del vehículo y del paciente, y opuestas en las transversas y verticales.
Ejes de aceleración del vehículo (A) y del paciente (G) durante el transporte.
En una ambulancia, con la camilla situada en el eje de la marcha y el paciente acostado con la cabeza en la parte anterior, las aceleraciones positivas tanto del arranque (mayor intensidad), como en los cambios para marchas superiores (menor intensidad) pueden dar lugar a:
• Hipotensión.
• Taquicardia refleja.
• Cambios del segmento ST del electrocardiograma.
• Alargamiento de la onda P del ECG.
Las desaceleraciones bruscas (frenazos) pueden producir:
• Elevación de la presión arterial.
• Elevación de la presión venosa central.
• Bradicardia refleja (disminución de la frecuencia cardíaca).
• Parada cardíaca si la disminución de la frecuencia es importante y en casos extremos.
En las curvas, la aceleración transversa suele tener una intensidad similar a la de los cambios de marcha, pero es aplicada durante más tiempo, siendo en ocasiones un estímulo muy repetitivo. La capacidad de compensación de todos estos cambios será inversamente proporcional a la intensidad y duración del estímulo (a mayor intensidad y duración, menor capacidad de compensación).
Todas las alteraciones anteriores van a estar influidas por el estado previo del paciente. Si hay una disminución del volumen sanguíneo circulante (hipovolemia), un mismo estímulo producirá una respuesta 10 veces superior. Por ejemplo, una arrancada brusca podría producir una pérdida de conocimiento por hipoperfusión cerebral.
Hemos de tener en cuenta que la afectación será diferente para cada estructura orgánica ya que los elementos que la conforman son de distinta densidad, peso y forma. Las fuerzas resultantes son diferentes para cada elemento, por lo que cada estructura sigue un curso distinto en las aceleraciones y desaceleraciones bruscas por lo que se pueden producir desinserciones y roturas. Hemos de recordar también que los elementos que van con el paciente en el habitáculo de la ambulancia pueden convertirse en proyectiles accidentales, por lo que es esencial antes de trasladar al paciente revisar la colocación y anclaje de los diferentes aparatos de la ambulancia.
Consideraremos también el impacto psicológico que puede suponer para la mayoría de pacientes el ser trasladados en ambulancia, así como la posibilidad de mareo con los consiguientes vómitos y posible broncoaspiración.
Vibraciones
Las vibraciones son una forma de energía convertible en energía mecánica, presión y calor. Las vibraciones pueden ser:
• Mecánicas (o trepidaciones): son conducidas por contacto directo.
• Acústicas (sirenas): son conducidas por un medio elástico.
Vibraciones mecánicas
Los órganos del ser humano son sensibles a las vibraciones mecánicas que oscilan entre los 3 y los 20 Hz (en ambulancias se encuentran dentro de la banda de 4 a 16 Hz), siendo las más nocivas las que se encuentran entre los 4 y los 12 Hz ya que inducen fenómenos de resonancia en órganos internos, pudiendo producir roturas de pequeños tejidos especialmente a nivel de los capilares sanguíneos que en pacientes politraumatizados pueden aumentar el riesgo de hemorragias.
Son varios los síntomas que se han descrito en relación con las vibraciones producidas durante el transporte sanitario. Los más frecuentes son:
• Dolor torácico que aumenta al inspirar.
• Dolor abdominal.
• Dolor mandibular.
• Dolor lumbosacro.
• Tenesmo rectal y vesical.
• Dificultad para el habla.
• Cefalea.
Vibraciones acústicas
El nivel de ruido promedio en el transporte terrestre está situado entre los 69 y 75 decibelios (dB), que son niveles realmente altos, incluso más elevados que los observados por ejemplo en las unidades de cuidados intensivos hospitalarios (tradicionalmente consideradas ruidosas), en donde se llegan a registrar niveles de 58 a 70 dB. Estos niveles pueden producir en el paciente:
• Sensaciones de miedo y ansiedad al transporte.
• Reacciones vegetativas (náuseas, vómitos, etc.).
TABLA II.- NIVEL DE RUIDOS, ACELERACIÓN Y VIBRACIÓN EN LOS VEHÍCULOS DE TRANSPORTE
Temperatura
Tanto la temperatura elevada como la baja pueden afectar negativamente al paciente y a la medicación almacenada en la ambulancia. Estos efectos pueden verse potenciados en pacientes con problemas para la regulación de la temperatura corporal como pueden ser:
• Neonatos.
• Politraumatizados.
• Enfermos cardiovasculares.
• Lesionados medulares.
• Grandes quemados.
• Uso de determinados fármacos.
Ergonomía del habitáculo
Influye fundamentalmente en la salud laboral así como en la seguridad del personal sanitario.
3.1.2. Transporte aéreo
En este tipo de transporte las aceleraciones/desaceleraciones lineales son de menor intensidad que en el transporte terrestre, por lo que su efecto sobre el paciente también será menor. Se produce en cambio, una mayor intensidad en las aceleraciones verticales y angulares aunque son menos frecuentes.
Vibraciones mecánicas
Los helicópteros producen vibraciones mecánicas que oscilan entre los 12 y 28 Hz de acuerdo con el número de palas que tenga, que no se encuentran dentro de las biológicamente peligrosas (entre 4 y 12 Hz), es decir, no producen resonancia en los órganos internos.
Vibraciones acústicas
El nivel de ruido que se produce en un helicóptero está alrededor de los 90-110 dB. En adultos, por
encima de 70-75 dB aparecen alteraciones del sueño y en neonatos con 70 dB aparecen cambios en la frecuencia cardíaca y vasoconstricción periférica. Además de esto, la exposición a ruidos desagradables puede producir, sensación de disconfort, fatiga auditiva, interferencia en la comunicación. Otras consecuencias del ruido van a ser la imposibilidad de auscultación con métodos tradicionales, de escuchar alarmas sonoras, de oír posibles fugas aéreas en pacientes conectados a ventilación mecánica, etc.
Como fenómenos específicos del transporte aéreo están:
• Turbulencias.
• Efecto de la altura.
Turbulencias
Son debidas a rápidos cambios en la velocidad y dirección del viento; provocan sacudidas bruscas que pueden convertir al paciente, al personal de transporte y al material en proyectiles, de no ir adecuadamente fijados por cinturones de seguridad.
Efecto de la altura
El efecto de la altura durante el transporte sanitario aéreo debería ser más teórico que real, ya que los helicópteros suelen volar a alturas inferiores a las que se relacionan con disminución significativa en la presión parcial de oxígeno, y el transporte en avión, que es realizado a alturas considerables, suele producirse en aparatos dotados de sistema de presurización.
En cualquier caso, es conveniente conocer la existencia de un efecto de expansión de gases relacionado con la altura que puede provocar.
• Dilatación de cavidades:
- Dilatación gástrica.
- Agravamiento de íleos.
- Empeoramiento de neumotórax.
- Empeoramiento de neumomediastino.
- Abombamiento timpánico.
• Aumento de presión de los sistemas de neumotaponamiento de sondajes.
• Aumento de presión de los sistemas de neumotaponamiento de tubos endotraqueales.
• Disminución en el ritmo espontáneo de perfusión de sueros (se prefieren las bolsas de plástico para las soluciones intravenosas por el riesgo de embolia gaseosa en los sueros envasados en cristal, por aumento de la presión del aire que hay en dichos frascos con el ascenso).
• Disminución de la consistencia de los sistemas de inmovilización de vacío (por ejemplo, en el colchón de vacío).
• Aumento de la consistencia en los sistemas de hinchado (la presión de los pantalones antishock y manguitos de esfigmomanómetro insuflados aumenta con el ascenso y disminuye con el descenso).


3.2. METODOLOGÍA PARA LA REALIZACIÓN DEL TRANSPORTE SANITARIO
3.2.1. Selección del tipo de transporte
La realización de un traslado no es inocua, pudiendo en ocasiones resultar peligrosa para el paciente o el equipo de transporte.
Una vez que se ha decidido el traslado de un paciente, se elegirá el tipo de transporte más adecuado, contando para ello con los medios disponibles en la zona y con el estado del paciente. Esta decisión deberá ser tomada por personal médico. Como norma general para seleccionar el tipo idóneo de transporte puede proponerse el que no se disminuya en ningún momento el nivel de cuidados ya conseguido.
La elección de un medio terrestre o aéreo dependerá, entre otros, de:
• La distancia (ver cuadro).
• Del estado y patología del paciente: se ha observado una disminución de la mortalidad del 27% en el traslado en helicóptero por traumatismos, no está indicado el traslado en helicóptero de pacientes psiquiátricos que no estén bien controlados y en algún otro tipo de pacientes.
• De la climatología: niebla, viento, nieve, etc.
• De las características orográficas del territorio: cañones, montañas, etc.
• Del estado de las carreteras: embotellamientos, las carreteras en mal estado no son aconsejables para el traslado de lesionados medulares.

TABLA III.- EN FUNCIÓN DE LA DISTANCIA A RECORRER PODEMOS PONER COMO REFERENCIA EL SIGUIENTE CUADRO
3.2.2. Elección y preparación de la ambulancia
Algunas de las repercusiones del transporte sanitario sobre la fisiología del paciente podrían minimizarse con un mejor diseño, elección y preparación de las ambulancias.
Los efectos de la aceleración/desaceleración y de las vibraciones mecánicas en el transporte terrestre podrían disminuirse de diversas maneras:
• Mejorando la suspensión del vehículo.
• Utilización de colchonetas de materiales aislantes.
• Utilizar el colchón de vacío.
Los efectos del ruido se podrían atenuar con:
• Aislamiento acústico del vehículo.
• Empleo de sistemas de protección sobre todo en helicópteros. Lo ideal es que estos sistemas sirvieran como intercomunicadores.
• Instalar los altavoces de las sirenas sobre la parrilla frontal de la ambulancia.
• Cerrar las ventanillas.
Los problemas térmicos podrían solucionarse con:
• Sistemas de climatización y aislamiento, que mantuvieran la temperatura con mínimas oscilaciones en el habitáculo asistencial.
• Uso de cobertores aislantes si no existen sistemas de climatización.
Debería procurarse que el mobiliario y equipamiento del vehículo fueran:
• Poco contundentes.
• Adecuadamente acolchados.
• Con bordes romos.
• Anclajes y colocación del material de forma adecuada.
• Luz indirecta suficiente.
• Asientos confortables y con cinturones que permitan trabajar al personal sentado.
Se minimizarían así los efectos ante un posible impacto contra ellos.
3.2.3. Preparación del paciente
El paciente, y sus familiares o acompañantes, deberán ser preparados para la realización del traslado. En la preparación del paciente se deben realizar in situ todas aquellas maniobras destinadas a mejorar las condiciones del traslado, siempre que su realización no suponga un retraso en la evacuación en aquellos casos en los que peligra la vida del paciente, en cuyo caso la actitud más prudente es agilizar al máximo el traslado al centro asistencial. Recordar que cualquier maniobra que se prevea que puede ser necesaria durante el traslado, se realizará en condiciones más seguras para el paciente antes de iniciarlo.
Si la derivación al hospital es indicada por un médico (en un domicilio, en la vía pública, en un centro asistencial, etc.), se debería incluir un informe escrito dirigido al médico del centro asistencial receptor en donde consten los siguientes datos: nombre, apellidos y edad del paciente, patología del paciente, razones por las que se solicita el traslado, indicación de traslado en ambulancia y nombre, apellidos y firma del médico solicitante.


3.2.4. Traslado a la ambulancia
Cualquier movilización del paciente deberá ser realizada bajo estricta supervisión por personal experto, y tras adoptar las medidas de inmovilización de columna y miembros consideradas idóneas en cada caso. El empleo de las llamadas camillas de “cuchara” o de “pala” debería limitarse a la movilización inicial del paciente hasta la camilla, no siendo recomendable su posterior permanencia entre el paciente y la camilla durante el transporte. La colocación del paciente en una determinada posición sobre la camilla dependerá de su estado, pudiendo optarse por diferentes posibilidades (serán vistas posteriormente).
Ya en el vehículo, el paciente será colocado en sentido longitudinal a la marcha (con la cabeza en el sentido de ésta en las ambulancias terrestres o indistintamente en los helicópteros). La colocación transversal del paciente, empleada en algunos helicópteros sanitarios es controvertida, por lo que sólo se recomienda actualmente para distancias muy cortas en las que no se disponga de otra posibilidad.
Hay que sujetar firmemente al paciente para evitar desplazamientos y posible caídas. Algunos de los efectos del transporte se pueden disminuir si el paciente forma, en la medida de lo posible, un bloque con la camilla y ésta un bloque con el vehículo. La posición de los pies y otros lugares de posible producción de decúbito deberá ser también optimizada, con colocación de almohadas que eviten el contacto directo con superficies rígidas. La colocación sistemática del paciente sobre un colchón de vacío situado, sobre la camilla, sería una medida recomendable para conseguir una correcta inmovilización.




3.2.5. Posibilidad de colocación del paciente para el traslado
En el transporte terrestre se le colocará en el sentido de la marcha y en el aéreo en contra del sentido de la marcha, salvo si el trayecto es corto o no se dispone de espacio que será en sentido transversal.
































TABLA IV.- POSICIONES RECOMENDADAS DE TRASLADO DEPENDIENDO DEL TIPO DE PATOLOGÍA
3.2.6. Realización del transporte
El transporte debería ser realizado optimizando el nivel de los cuidados ya iniciados, evitando las repercusiones desfavorables del transporte sobre la fisiología del paciente y cuidando de su seguridad. Para ello la pauta de conducción del vehículo debería ser suave y lo más constante posible, siendo muy importante que la velocidad sea moderada a lenta, con estricto cumplimiento de las normas de circulación, y evitando en lo posible los cambios bruscos (aceleraciones, frenazos, variaciones de dirección, etc.) y la utilización de las señales acústicas (por los efectos perniciosos de las vibraciones).
En todo momento se tiene que mantener una comunicación fluida entre la cabina asistencial, el conductor y la Central de Coordinación del 061. En ocasiones, si la situación lo permite, deberían elegirse rutas alternativas con menor intensidad de tráfico o mejor calidad de asfaltado, aunque pudiera significar a veces aumentar la distancia recorrida.
Durante todo el traslado, el ayudante permanecerá en la cabina asistencial junto al paciente. El traslado en las ambulancias de familiares o acompañantes no asistenciales se debería considerar sólo de forma extraordinaria en el caso de niños o ancianos, no debiendo producirse en el resto de los casos, sobre todo en las ambulancias de soporte vital avanzado. Debería desaconsejarse expresamente la posibilidad de que vehículos particulares sigan a corta distancia el recorrido de la ambulancia.
En todo momento se deberá mantener una comunicación fluida con la Central de Coordinación del
061, a la que se informará de todos los tiempos y de las incidencias del traslado, pero se tendrá en
cuenta la necesidad de preservar durante las transmisiones la intimidad del enfermo y la confidencialidad de la información médica, cuidando siempre de evitar la realización de comentarios que pudieran afectar al paciente.
El centro asistencial de destino es indicado desde la Central de Coordinación del 061. Este centro no siempre ha de ser el más próximo, sino el más adecuado para el tratamiento del paciente. La Central de Coordinación del 061 conoce en todo momento la situación de los hospitales (saturación de los servicios de urgencia, aparatos operativos...) con lo que podrá derivar a cada paciente al hospital que lo pueda atender en cada momento.
3.2.7. Transferencia del paciente al centro asistencial
La entrada en el centro asistencial se deberá realizar por el área destinada a la recepción de urgencias, entregando al paciente, acompañado de la información verbal y documental disponible en cada caso, al equipo médico que lo atenderá. De tratarse de un enfermo de alto riesgo o en situación crítica, debería ser trasladado hasta la zona de recepción de este tipo de pacientes prevista en cada centro (previas alertas al centro receptor desde la CC061). La llegada y los datos de filiación del paciente deberían ser siempre comunicados al Servicio de Admisión, para su registro en el centro.
El centro asistencial receptor debería facilitar al equipo de transporte la devolución del material empleado en el traslado, de cara a una rápida recuperación de la operatividad. Sólo excepcionalmente dicho material debería ser mantenido en su uso durante la realización de nuevas técnicas como pruebas diagnósticas, canalización de vías, aplicación de tratamientos, etc.
3.2.8. Evaluación del traslado e informe final
Finalizado el traslado, el equipo de transporte deberá proceder a la recuperación de operatividad en el menor tiempo posible, reponiendo el material empleado, acondicionando el interior del vehículo para un nuevo traslado y contactando con la Central de Coordinación del 061 para comentar las posibles incidencias registradas. Es en este momento cuando se repondrá el carburante consumido para estar en condiciones de realizar un nuevo servicio.

















Resumen
Durante el transporte sanitario (en medio terrestre, aéreo o marítimo), además del impacto psicológico y la posibilidad de marearse, los pacientes se ven sometidos a una serie de elementos externos que pueden repercutir negativamente sobre su estado general. Es necesario conocer estos factores con el fin de minimizar en lo posible su efecto durante el traslado.
En el transporte terrestre, las fuerzas de gravedad, aceleración y desaceleración, las vibraciones (mecánicas y acústicas) y la temperatura, además del habitáculo de la ambulancia, pueden influir negativamente sobre el estado clínico del enfermo.
En el transporte aéreo el impacto psicológico es mayor, estando además el paciente sometido a fuerzas de aceleración y desaceleración, a vibraciones mecánicas y acústicas, a turbulencias, y al efecto de la altura.
La afectación será diferente para cada estructura orgánica, situación a tener en cuenta en función de la lesión que presente el paciente en cada momento. Consideraremos además sus patologías previas que pueden empeorar su situación. Será necesario minimizar estos efectos con una adecuada preparación del paciente y del vehículo destinado al transporte sanitario.
A la hora de trasladar a un paciente, elegiremos el medio de transporte más adecuado en función de la distancia a recorrer, estado y patología del paciente, climatología, características orográficas del terreno, estado de las carreteras, etc.
Durante el traslado de un paciente, son varias las posiciones de transporte posibles en la ambulancia.
Elegiremos siempre las más adecuada dependiendo de la patología del paciente y de su situación clínica.
En todo momento el Técnico Asistencial permanecerá al lado del enfermo prestándole los cuidados necesarios durante el traslado, con especial atención a su seguridad.
En el momento de la transferencia del paciente al centro de destino, facilitaremos al personal receptor toda aquella información relevante referida al paciente, al mismo tiempo que haremos entrega de los objetos personales que se hallen en nuestro poder. Comunicaremos al servicio de admisión del hospital los datos de filiación (siempre que sea posible) y recuperaremos todo el material empleado, acondicionando el interior del vehículo, reponiendo el combustible estando de nuevo operativos para un nuevo traslado.